Rousseff: “Voy a entregar la Copa a quién la haya merecido, Brasil es lo suficientemente maduro”

“Voy a entregar la Copa a quién la haya merecido, Brasil es lo suficientemente maduro”

Brasil tiene que sentirse “muy orgulloso” por haber organizado un Mundial en el que el fútbol no se mezcló con la política, según aseguró la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en una entrevista publicada hoy por varios medios.

“Lo que pasó dentro de la cancha, el fútbol, no se mezcla con la política. Fútbol es fútbol, política es política. Sería grave para mi gobierno si hubiese ocurrido una derrota fuera de la cancha, en la organización del Mundial. Pero los brasileños tenemos que estar muy orgullosos de la Copa que hicimos”, afirmó la mandataria en un encuentro que mantuvo en su residencia del Palacio da Alvorada, en Brasilia, con corresponsales extranjeros, entre ellos los diarios argentinos “Clarín” y “La Nación”.

Rousseff desestimó que la derrota 7-1 sufrida por el seleccionado brasileño en las semifinales del certamen frente a Alemania vaya a tener un impacto negativo en las elecciones nacionales del próximo 5 de octubre, en las que buscará ser reelecta en la presidencia.

Al respecto, cuestionó las “profecías” de la oposición a su gestión. Además de políticos, algunos medios de prensa señalaron que Brasil no estaba listo para organizar la Copa del Mundo.

“Esas profecías no se realizaron; eso es bueno para mi gobierno, para el país y para todos. Nunca vi una campaña tan grande en contra de un Mundial. No es fácil organizar una Copa en un país tan grande como el nuestro, con las distancias que hay entre las ciudades sede; requirió mucho esfuerzo”, reconoció.

La jefa de Estado brasileña recordó que en un encuentro que había mantenido con los corresponsales extranjeros “en los primeros días de junio” había expresado que “la Copa sería un éxito”.

“Estamos en una disputa política feroz en la que hablaban todo el tiempo de catástrofe en Brasil. Creo que es hasta sorprendente que resistamos. No perdimos el rumbo”, sostuvo.

Acerca de las protestas sociales que se dieron en algunas ciudades de Brasil contra el presupuesto que destinó su gobierno para la organización del Mundial, Rousseff reconoció que “hay descontento” en un sector de la población porque “la gente quiere cambios más rápidos y así se lo exige”.

“Es parte de la democracia. Nadie quiere volver atrás. De eso se trataron las manifestaciones del año pasado,que señalaron todo lo que está mal en el país. Eso exige de nosotros, en un segundo mandato, una aceleración violenta en la mejora de los servicios públicos. Y sobre todo inversión en educación, que garantiza que la reducción de las desigualdades sea un proceso duradero”, señaló.

Rousseff, por su parte, indicó que este domingo entregará la Copa al ganador del Mundial sin ningún tipo de recelo ni “preferencias”.

“Soy presidenta de la República y voy a entregar la Copa a quién la haya merecido. No tengo preferencias. Brasil es lo suficientemente maduro para entender que tenemos obligaciones con todas las selecciones nacionales que participaron de nuestro Mundial”.