Cobran entre 300 y 400 bolívares por entrar a Bicentenario

Listas y pago de números son negocios ilegales que se enredan en la cadena pública encargada de ofrecer seguridad alimentaria. Ministerio de Alimentación tiene en data del sistema superior de abastecimiento seguro la frecuencia de compra de usuarios

Desde la noche anterior se organizan las listas de personas que ingresarán a comprar alimentos. Los nombres están en data del sistema superior de abastecimiento seguro de Abastos Bicentenario. A la vista de las autoridades responsables de investigar quiénes revenden y negocian ilegalmente los productos, las mismas instituciones encargadas de garantizar la seguridad alimentaria.

El plan de actuaciones de grupos de negociadores inicia al ocultarse el sol. Se organizan en los alrededores de las sedes Bicentenario de Fuerzas Armadas, Bella Vista, Circunvalación 2 y 5 de Julio. En lista se apunta entre 100 y 200 cupos. Luego, al amanecer comienza la cotización por cada número. La venta y la puja por quiénes pasan de primero.

“Aquí venden los números a 300 y 400 bolívares”, acusa Yucela Villalobos, ama de casa, desde Bella Vista. Atormentada por la multitud que persigue comprar pollo, carne, jabón, harina, leche, aceite, margarina y pasta grita la “humillación de estar desde las 8.00 de la noche para comprar y que alcance a obtener el número 220” tras negarse a comprar el turno.

No sabe si aguantará el desorden. La tasación ilegal. “No es posible que me haya tocada ese número si en la noche cuando llegué no habían ni 100 personas”, vocifera entre ecos de otras mujeres que afirmaban la extorsión en un acceso que debería ser libre en un mercado público.

Rafael Prieto, comprador, asegura que “no hay seguridad”. Desde hace una semana intenta adquirir productos, ve cómo se transan los actos ilícitos. “Se burlan de los ciudadanos” en las narices del personal de seguridad. Lamenta que ninguna autoridad responde al caos fuera de los abastos del Gobierno.

La complicidad ronda a los supervisores privados que hacen guardias nocturnas en los establecimientos. Deysi Sánchez, jubilada, reclamó que “de nada sirve amanecer para comprar comida. Hay muchos vigilantes que reparten número. Recogen listas” que luego pasan a la dirección de los mercados.

Los Bicentenarios, a diferencia de los Mercales y Pdvales, reportan mayores afluencias de personas. El sistema biométrico tiene los registros de la frecuencia de compradores y cantidades de abastos y surtidos por identificación.

El Ministerio de Alimentación, en el lanzamiento del sistema de abastecimiento, asegura que “si ya eres usuario de la misión Alimentación, podrás disfrutar a través de tu compra de los beneficios de: preferencia de pago en las cajas, descuentos en los productos, rifas de viviendas y vehículos y promociones especiales”.