Arte vacuno invade la ciudad

Los espacios abandonados de la ciudad han servido de lienzo para artistas como Alejando Medina, conocido en las redes sociales como Okso. El artista es la mente maestra detrás del movimiento de arte vacuno que ha logrado la atención de propios y visitantes que transitan por calles y avenidas como 72, Delicias, 5 de Julio, Las Virginias y otros.

Irónico, mordaz, irreverente y muy gráficas. Así son las piezas que muestra Medina, un reconocido artista plástico venezolano que desde lo más profundo de su humor alza su mano en señal de protesta para romper con los paradigmas establecidos por la sociedad.

Grafitis con escenas de la cotidianidad interpretadas por animales humanizados (vacas en este caso), en los espacios de la ciudad, es un golpe a la mesa para elaborar, de manera artística, una crítica a la idiosincrasia venezolana y su tendencia a endiosar la belleza.

Okso es un artista gráfico, escritor de grafiti, escultor e ilustrador, cuyo planteamiento muestra a la sociedad de una manera irónica, utilizando como íconos de representación híbridos entre el hombre y el animal, especialmente con Cleta (un personaje conocido por ser una vaca de color azul con fucsia que con picardía y astucia roba sonrisas a los transeúntes, mientras lleva un mensaje explícito.

En una entrevista con La Verdad, el misterioso pintor, quien cubre su rostro en las fotografías para mantener su identidad resguardada, explica que todas sus piezas “son concebidas a gran escala, exhibidas a lo largo y ancho del espacio urbano, para romper con el discurso acartonado de la ciudad. Es una manera de llevar el mensaje al imaginario social”.

El origen de la idea

Alejandro contó que la idea nació con la “crisis” de las vacas locas y desde allí comenzó a humanizar a los animales para hacer frente a lo que denomina “canibalismo social” y “el consumismo humano que nos inyectan visualmente con los cánones sociales”.

SOBRE OKSO 

Nació en Caracas en 1983. Su amor por el arte se originó de la mano de su padre y su abuela, quienes mostraron sensibilidad a las artes plásticas potenciadas por sus hermanos, quienes conformaron un crew de grafiti a finales de los años 80. Ha participado en campañas publicitarias de marcas como Chinotto y elaboró el mural con la palabra brutal del video de la canción Me voy enamorando de Chino y Nacho