Será posible otro 27F Por Douglas Zabala

Hoy, quienes murieron aquel 27 de febrero de 1989, recorren de nuevo los cerros y calles de la capital como alma en pena, multiplicados por cientos de miles en los ranchos miserables, donde hace rato se dejó de comer tres veces al día. Revoletean y azuzan las mentes, de una clase media vapuleada y casi desaparecida, por la peor crisis económica conocida en la historia venezolana. Se agitan y nos gritan desde los conteiner de basura, cuando los más desesperados del día, mastican su hambruna y las falsas esperanzas ofertadas desde aquel también 4 de febrero.

El Caracazo surgió como repuesta al paquetazo neoliberal, impuesto a troche y moche y sin consultárselo al país, por el reelecto Presidente Pérez. Estas medidas se tradujeron en miseria, desempleo y exclusión. Ya teníamos una inflación con más de 30%, cuando de forma súbita entró en vigencia el aumento de la gasolina y el pasaje del transporte colectivo en un 30%.  A esto habría de agregársele que el salario de los venezolanos, se deterioró en 50% y los programas que garantizaban la seguridad social y alimentaria de la población eran escasos.

Hoy no tenemos a un Fondo Monetario Internacional (FMI) ni a un CAP descapitalizando al país y haciendo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, pero la crisis heredada del gobierno anterior y profundizada por la impericia y terquedad de un Nicolás Maduro, es más aguda y sin signos de recuperación.  Sin embargo, aunque las medidas de emergencia económica, se han empeñado en hacer más pobre a los ricos y más pobre al resto de la sociedad, se han realizado saqueos a mercados y trasporte de alimentos, sin los efectos del aquel día fatídico.

Este gobierno, quizás  aprendió  la lección, y si en el Caracazo no funcionaron las fuerzas represivas del Estado, Nicolás, atemorizado y rodeado como está por las masas hambrientas, acaba de anunciarle a país que desplegará 10 mil efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y 10 mil de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), quienes unidos al “Plan A Toda Vida Venezuela” y  al “Programa Patria Segura”, impondrán la “Paz” en el territorio nacional y “liberaran” a las comunidades de la delincuencia. Bajo este argumento se atemoriza a los sectores populares y se controla al fantasma amenazante del 27F.

La Venezuela que apenas da comienzo al primer trimestre del 2017, se encuentra agobiada por su futuro, ya que el gobierno no da señales de provocar cambios en la economía y los compromisos adquiridos en la Mesa de Diálogo con la oposición. Ninguno ha sido cumplido, incluso, los contraídos en el campo económico y social; donde el Gobierno nacional y la MUD decidieron priorizar en el corto plazo, la adopción de medidas orientadas al abastecimiento de medicamentos y alimentos, contribuyendo a promover su producción e importación.

Será posible otro 27 de febrero.   En una oportunidad, Carlos Marx, le recordó a Hegel, que la historia se repite dos veces, primero como tragedia y después como farsa. Quiera la providencia divina que en nuestro caso no se repita, pero con un gobierno taponando todas las vías para salir de la crisis, es probable que, con el cuento de la guerra económica, monte la farsa y termine por demostrarle al mundo, que es capaz de provocar la tragedia de masacrar al pueblo, si decide repetir otro 27F, después de estarse cumpliendo 28 años del Caracazo.