Calentamiento: ¿Planeta en Riesgo? No, es la humanidad la que está en peligro de extinción

Gloria Tovar Díaz
Manejo de Recursos Naturalez Ecoazul A.C.
ecoazul@yahoo.com

Hasta hace unos años hablar del calentamiento planetario podría parecer drama o exageración. Hoy es un hecho confirmado científicamente. Especies naturales desaparecen diariamente producto del cambio climático. Sin embargo, la alteración de las condiciones climatológicas del planeta no parece afectar la conciencia de los hombres que ostentan el poder, particularmente en los países más industrializados. Los ciudadanos aceptan esa realidad sumergidos en sus rutinas de sobrevivencia, alejándose cada día más de su conexión con los sistemas naturales.

Contrario a lo que muchos puedan pensar el planeta Tierra no está amenazado. Él está regulando sus sistemas y estableciendo nuevos balances; es la humanidad la que realmente se encuentra en riesgo porque sus acciones han cambiado el equilibrio de las condiciones que hicieron posible la vida como la conocemos. El planeta puede continuar sin el hombre, con algunas variaciones en sus temperaturas que no le afectan como cuerpo físico. La especie humana con el aumento de unos pocos grados no tendría oportunidad alguna y al igual que otras especies ya extintas, no le sería imprescindible a la Tierra.

En 2015 se realizó en Francia la XXI Conferencia sobre el Cambio Climático, evento que reunió unas 45.000 personas y del cual se generó posteriormente el Acuerdo de París. Los 195 países participantes coincidieron en la necesidad de hacer todo lo posible por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar así el calentamiento global. En ese momento hubo quienes manifestaron la necesidad de convencer a Estados Unidos y a los políticos chinos como premisa para garantizar el éxito de la propuesta. De otra manera, los esfuerzos serían vanos dado el papel de estos países como grandes emisores de contaminación y su preeminencia dentro del poder mundial.

El actual presidente de EEUU, Donald Trump, firmó el martes 28 de marzo una orden ejecutiva con medidas para incentivar y repotenciar la producción de energías fósiles, contrario a lo que se ha propuesto para alcanzar la reducción de emisiones de gases. Ante este hecho el gobierno norteamericano deja claro en sus declaraciones que “no existe una obligación de regular las emisiones de plantas contaminantes” demostrando con ello que los acuerdos internacionales en materia de ambiente le tienen sin cuidado. Por otra parte, cuando manifiesta que “se trata de recuperar los puestos de trabajo y hacer que Amé- rica sea rica de nuevo” evidencia que el único objetivo es sustentar el poder del dinero sin importar cuánta vida se pierde en ello.

Si ésta es la actitud de los más desarrollados que son vistos como modelo por los más pobres, con estas acciones se puede deducir que el futuro de la vida en el planeta no tiene muchas esperanzas. Más inquietante aún; se trata ni más ni menos, de una actitud que defi ne la verdadera filosofía de quienes gobiernan, respecto a los derechos y necesidades de las mayorías. ¿A qué obedece tanta negación? ¿No es sufi – cientemente claro que la naturaleza es un sistemaen el cual el ser humano es una pequeña parte?

Ya no se puede argumentar desconocimiento. Desde los puntos de vista medioambiental, económico, político y sobre todo, desde la perspectiva humana, es necesario un cambio profundo respecto a la manera de entender y manejar la relación con el planeta.

Las conclusiones, los proyectos e iniciativas emanadas de los acuerdos internacionales llegan a las más altas autoridades de todos los pueblos. La información viaja por el ciberespacio llevando a todos los rincones los pormenores de estos acuerdos, así como otros esfuerzos e iniciativas. Todo esto se pierde devorado por el poder y el capital.

Pese a esta difusión, las personas aún parecieran no notar que con el cambio climático se alteranegativamente para siempre la vida de todos. Las emisiones de gases actuales definen las acumulaciones futuras. Cuando se libera CO2 a la atmósfera, éste permanece allí por largo tiempo. Hoy se viven las consecuencias de los gases de efecto invernadero emitidos por generaciones anteriores y las generaciones por venir sufrirán las actuales sin que exista la manera de dar marcha en retroceso. En este momento las sociedades tendrán que aprender cómo enfrentar graves catástrofes por los desequilibrios creados y cómo reducir sus emisiones de gases contaminantes. No es tarea fácil porque no es un secreto que la contaminación está directamente vinculada con el modelo de desarrollo actual y sus intereses. Por ello, las conferencias y tratados no se traducen en acciones y resultados, sino que se convierten en letra muerta.

Hay un único planeta Tierra para todos, hay que compartirlo y compartir sus recursos ¿Se pueden desarrollar nuevas formas o sistemas de crear riqueza y bienestar en armonía con el medio natural? No hay otra alternativa si la especie humana desea sobrevivir en este mismo planeta.