Susana Duijm: A un año del adiós de nuestra reina eterna

Desde diciembre del año pasado los hechos delictivos en la iglesia San Rafael Arcángel, localizada en la avenida principal de Palo Verde, se incrementaron en contraste con años anteriores. Los robos y secuestros que azotan a los habitantes de la zona llegaron a la casa parroquial, por lo que reclaman la actuación policial y el inicio de una investigación que permita capturar a los responsables.

Enrique Alaña, párroco de la comunidad, denunció que la sede de la parroquia ha sido asaltada aproximadamente 13 oportunidades desde el 19 de diciembre de 2016, y desde entonces ha aumentado la frecuencia. La última vez fue el sábado 11 de junio cuando hampones actuaron el mismo día en horas de la madrugada.

A la 1:00 am aproximadamente un hombre rompió una de las ventanas, entró al lugar y se llevó una computadora, objetos personales y algo de dinero. Cuando a las 1:45 am algunos vecinos se percataron de la situación, el presunto ladrón había huido del sitio, relató el sacerdote. Sin embargo, a las 4:00 am, con casi tres horas de diferencia, otras dos personas irrumpieron en la casa parroquial y causaron destrozos, desvalijaron por completo la oficina de la iglesia e igualmente se fugaron.

Para el padre Alaña este hecho ha sido uno de los más graves junto con el ocurrido el 19 de abril, a las 8:00 pm, cuando tres individuos armados irrumpieron en el recinto luego de romper una puerta mientras él no se encontraba allí.

“Cuando regresaba salieron de una de las habitaciones. Me amordazaron y me mantuvieron maniatado”. Detalló que los tres individuos llegaron al lugar en un vehículo y que uno de ellos se mantuvo afuera vigilando los alrededores, mientras los otros se encargaron de trasladar computadoras, televisores, dinero, documentos, ropa, comida y otras pertenencias a un automóvil de su propiedad, modelo Spark color celeste, que también se robaron.

“Tomaron las llaves de mi carro y allí se llevaron las cosas. Todavía no lo he recuperado”.

Los delincuentes lo mantuvieron amordazado hasta las 10:00 pm cuando creyeron que se estaba muriendo. “Sufro de la tensión, entré en shock y me dio un fuerte dolor en el pecho.

Se fueron, pude liberarme y pedir ayuda a los vecinos”, dijo.

El párroco recordó que en años anteriores algunos rateros hurtaban eventualmente objetos de la casa parroquial y que los robos a mano armada se intensificaron desde finales de 2016, cuando gran cantidad de habitantes del sector zona reportaron ser asaltados.

Polisucre y el Cicpc del Llanito se encuentran colaborando con la investigación. Se presume que los sospechosos podrían formar parte de una banda delictiva que opera en los alrededores. No ha habido detenidos.