Monarca en Wimbledon

El suizo Roger Federer pasa a la historia, al coronarse como el monarca al lograr su octavo título en el All England Open y el 92.° de su carrera. Roger Federer, de 35 años y 342 días, logra convertirse con esta victoria en el jugador más veterano en la historia en ganar Wimbledon

El suizo Roger Federer pasa a la historia, al coronarse como el monarca al lograr su octavo título en el All England Open y el 92.° de su carrera

Con su par de hijos gemelos en el público, las lágrimas corrían por su rostro, de felicidad, de orgullo, Roger Federer, asimilaba su nuevo récord, su nuevo título. El suizo, conquistó la 50.° edición de Wimbledon en la era abierta por octava vez y se convirtió en el jugador que más veces ha ganado este Grand Slam, y el más veterano en lograrlo, con 35 años, al derrotar en la final al croata Marin Cilic por 6-3, 6-1 y 6-4, en una hora y 41 minutos.

Federer se convirtió en el jugador que más veces ha ganado este Grand Slam, y el más veterano en lograrlo, al imponerse a Cilic en una hora y 41 minutos. Además, conquistó el título por primera vez sin ceder un set. El tercero mejor del mundo, según ATP, dedicó gran parte de su discurso tras su victoria en Wimbledon al croata Marin Cilic, al que dijo en la entrega de trofeos que “jugar con una lesión es muy cruel” y que es “un héroe”.

“Te quiero dar la enhorabuena porque has hecho un torneo buenísimo, deberías estar muy orgulloso”, comentó el ganador en el All England Club, “lo has hecho lo mejor que has podido y puedes estar orgulloso de ti mismo, y espero que podamos jugar mejores partidos”.

Federer, orgulloso de sí mismo 

Roger Federer bromeó después con los seis meses de descanso que se ha tomado este año. “Me tendré que tomar más veces un descanso de seis meses”, dijo, y añadió: “Mejor que ganar el trofeo es sentirme sano. Eso significa mucho para mí. He trabajado muy duro para estar aquí”. “Es mágico, no me puedo creer que no haya cedido un solo set”, señaló el suizo sobre su gesta en estas dos semanas.

Clasificado en segunda posición de la lista de personas más respetadas, admiradas y confiables del mundo, según un estudio del Instituto de Reputación Ranked de 2011. Quedó por detrás de Nelson Mandela, pero por delante de nombres como Bill Gates, Steve Jobs, Oprah Winfrey y Bono.

“Siempre creí que podría hacerlo, porque si crees mucho en algo puedes conseguirlo. Seguí creyendo y soñando. Es una pista muy especial, muchas leyendas han jugado aquí. Espero que no sea mi último partido y pueda volver aquí el año que viene a defender el título”, finalizó.

Por otro lado, su contrincante, que visiblemente se le veía decepcionado, por la forma en que terminó su juego, dijo, “intenté dar lo mejor de mí”, ante una atronadora ovación de 15 mil aficionados que le hizo llorar de nuevo. “Ha sido muy emocionante y estoy orgulloso”, aseguró. “He jugado el mejor tenis de mi carrera y quiero agradecer a mi equipo y a mis aficionados. Fue muy difícil hoy, lo he dado todo y espero poder volver a intentarlo una vez más”, añadió el croata.

Un Cilic con problemas físicos 

Marin Cilic, campeón del Abierto de EEUU en 2014, se vio perjudicado por una lesión en la planta del pie izquierdo, por la que lloró desconsoladamente al término del tercer juego del segundo set (3-0).

La final fue la más corta en juegos desde que el australiano Lleyton Hewitt se impuso en la de 2002 al argentino David Nalbandian por 6-1, 6-3 y 6-2. Pudo haber acabado antes, porque Cilic parecía dispuesto a abandonar a los 45 minutos, cuando pidió la ayuda del fisioterapeuta por su problema físico.

Aunque tomó unas pastillas para mitigar el dolor, la retirada del croata parecía inminente, pero el campeón del Abierto de EEUU de 2014, primero de esta nacionalidad en llegar a la final desde Goran Ivanisevic en 2001, se levantó, se repuso y salió a jugar, sabiendo que ya tendría pocas opciones. Federer había ganado el primer parcial con dos roturas, en el quinto (3-2) y noveno juegos (6-3), tras salvar una oportunidad de Cilic en el cuarto. El croata había entregado esa manga con su segunda doble falta.

Con su lesión, Cilic no pudo mostrar el buen juego que le había llevado a disputar la segunda final del Grand Slam de su carrera, con un objetivo: vencer a Federer por segunda vez en un grande. “Una montaña difícil de escalar”, había dicho días antes. El croata, que había llegado a la final con 130 saques directos, solo logró cinco ante Federer, que anotó tres más que él. El helvético ganó el encuentro en los errores no forzados, con solo ocho en su cuenta, por 23 de Cilic. Federer además salvó su servicio en todo el partido y su rival lo cedió cinco veces.