Proteínas consumidas podrían prevenir el cáncer colorrectal

La cantidad de proteínas ingeridas en la dieta puede ser un factor importante para prevenir el cáncer colorrectal en ciertos grupos de riesgo, según un estudio del español Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)

Aunque se sabe qué factores como la dieta y la inflamación intestinal tienen un papel muy importante en el desarrollo de esta enfermedad, aún no se han demostrado vínculos directos entre nutrientes, inflamación y cáncer colorrectal.

El trabajo del CNIO, publicado este jueves 21 de diciembre en Cell Metabolism, explica que quienes ya padecen enfermedad inflamatoria intestinal podrían beneficiarse de una dieta rica en proteínas, mientras que una dieta baja en proteínas podría ser lo más adecuado para quienes tienen predisposición genética al cáncer de colon.

Además, el trabajo desvela por qué un determinado tipo de fármacos empleados contra el cáncer colorrectal (los inhibidores de mTORC1) son prácticamente inefectivos en algunos pacientes, un hallazgo que “abre vías para optimizar y personalizar los tratamientos”, afirman los investigadores en su publicación.

Más del 75 % de los casos de cáncer colorrectal se atribuyen a causas ambientales, ya que no están asociados a factores genéticos.

Todo apunta a que hábitos como una alimentación inadecuada, la falta de ejercicio físico o fumar pueden afectar el sistema digestivo y desencadenar dolencias inflamatorias, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, enfermedades que a menudo progresan hacia el cáncer colorrectal.

Para estudiarlos, Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO, se centró en mTORC1, un complejo de proteínas que funciona como sensor de nutrientes.

El estudio se llevó a cabo en ratones modificados genéticamente y los resultados se corroboraron con muestras humanas de inflamación intestinal (causadas por la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa) y cáncer colorrectal.

Y es que los investigadores han descubierto que si se inactiva mTORC1 en los ratones con enfermedad inflamatoria, el cáncer avanza.

En conclusión: si el cáncer colorrectal se debe a mutaciones en APC conviene inhibir mTORC1, y si se asocia a inflamación intestinal esta proteína se debe activar, lo que se consigue a través de la alimentación.

Los investigadores describen que una dieta rica en proteínas, por ejemplo utilizando suplementos de proteína de suero de leche, promueve la actividad de mTORC1 y puede reducir la formación de tumores en ratones con inflamación gastrointestinal crónica.

Por el contrario, “una dieta baja en proteínas puede ser una opción para prevenir el cáncer colorrectal en pacientes con una predisposición genética, por ejemplo aquellos que presentan mutaciones en APC, mientras que una dieta rica en proteínas podría proteger a los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal”, precisan los autores.

“Nuestros resultados pueden tener implicaciones importantes para el uso clínico de los inhibidores de mTORC1, así como abrir nuevas vías para optimizar y personalizar los tratamientos contra el cáncer colorrectal”, concluyen.

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