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La muerte es una “amenaza latente” para los manifestantes en Venezuela

“En Venezuela manifestar tu opinión es delito yla condena puede ser pagar con la vida“, esta lección la llevan aprendidas los jóvenes que deciden salir del país en busca de mejores oportunidades.

Específicamente en España, integrantes de la delegación española de la Asociación de Estudiantes Venezolanos en el Exterior (AEVE), se mostraron consternados antela  trágica muerte de Keylorth Roa, el muchacho de 14 años asesinado por un efectivo de la Policía Nacional Bolivariana el pasado martes en San Cristóbal de Táchira.

La indignación se ha desbordado por la muerte de Roa, una más desde que el pasado mes de febrero estallaron las protestas contra el régimen de Nicolás Maduro. Según observadores como la ONG Amnistía Internacional, van al menos 44.

La última víctima mortal de los enfrentamientos entre fuerzas del orden y manifestantes ha vuelto a poner el foco sobre la controvertida resolución 08610 del Ministerio de Defensa, que autoriza a los militares el empleo de “fuerza potencialmente mortal” como último recurso para mantener el orden en manifestaciones que se tornen violentas. Tan polémica disposición ha sido denunciada por destacados juristas que afirman que choca con el artículo 68 de la Constitución, que prohíbe explícitamente «el uso de armas de fuego y otras sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas».

Así que España se ha convertido para ellos en un santuario donde pueden estudiar y, además, decir sin temor a represalias lo que piensan. Más que eso. Actores españoles se han convertido en el vehículo mediante el que elevar sus demandas hasta altas instancias internacionales. Esta misma semana, los grupos mayoritarios en el Parlamento Europeo demandaron la puesta en libertad del encarcelado alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, y el fin de la violencia, una iniciativa promovida por los diputados españoles de PP y UPyD.

Fuente: ABC