La memoria y la identidad a través de la fotografía

“Todo albergue es transitorio” fue una frase que llamó la atención del artista plástico valenciano Leonardo Almao. Luego la convirtió en el título de su primera exposición en la galería Spazio Zero, de Colinas de Bello Monte.

Fotos antiguas con la silueta de una isla, pasaportes y otros documentos de identificación son algunas de las piezas que integran esta muestra que se presenta como una reflexión sobre lo identitario y lo transitorio. Los rostros enmarcados carecen de mirada debido a una intervención que realizó el artista para anular la identidad que alguna vez tuvo el individuo. “La memoria y la geografía son elementos transitorios que forman parte de la muestra”, indica Almao.

Entre las técnicas que predominan en la exposición están el collage, la gráfica experimental y la intervención con tinta. Las fotografías en su mayoría fueron recolectadas por el artista de 31 años de edad. “Muchas personas saben que soy coleccionista y me regalan fotos. El origen del material siempre ha sido accidental, el objeto me encuentra a mí”, cuenta Almao. Entre las imágenes recibidas hay algunas que datan de los años 20. Los marcos son reciclados y aluden a un objeto que tiene historia al igual que las viejas fotografías, dice el artista.

Algunas de las fotografías tipo carnet fueron utilizadas para tallar palabras en ellas. En una pieza se lee: “Anulado”. “La palabra se inspiró en aquel episodio en el que el gobierno nacional anuló el pasaporte de más de 100 niños. Eso también es anular la identidad”, afirmó.

Los viejos pasaportes tienen un espacio en el piso de la galería con el objetivo de hablar de un tema actual, la diáspora, y propiciar una doble lectura. “El material de los pasaportes hace referencia a la migración que hoy vive el país, pero enfrentándola con la realidad del pasado en la que hubo un gran oleaje de inmigrantes que llegó a Venezuela”, indica.

Para Almao, la geografía también es un elemento transitorio y eso lo ejemplifica en su pieza Las islas tienen un silencio que se oye, que está integrada por fotografías de pequeño formato que tienen forma de territorios o islas. Esta obra obtuvo el segundo lugar en el Salón de Arte Octubre Joven en Valencia, en 2015.

El artista afirma que su objetivo con la muestra es que los espectadores se conecten con sus propias historias. “Pienso que la identidad es lo que somos y forma parte de nuestro patrimonio más preciado”, asegura.