El carnaval de Campeche, uno de los más antiguos y celebrados de México

El carnaval de la ciudad de Campeche, que se festeja estos días en el sureste de México, se celebró por primera vez en 1582 y es uno de los más longevos, esperados y coloridos del país.

La primera vez que tuvo lugar este evento fue en 1582 cuando el gobernador del estado de Campeche Miguel De las Cazas -que entonces pertenecía al gobierno de Yucatán- otorgó el permiso para que se pueda establecer el carnaval.

Antiguamente, los festejos del carnaval pertenecían a la elite campechana y solo los hacendados o gente de buena casta lo celebraban.

Ellos mismos eran los que se disfrazaban con antifaces adornados de plumas exóticas.

Era la época de la colonia y la iglesia intervino para que los esclavos negros que llegaron para servir a los españoles pudieran tener días libres antes de que iniciaran los días de pascua.

Así, previo a los festejos de la iglesia, los esclavos comenzaron a participar mezclando ritmos africanos con antillanos.

Actualmente, el carnaval de Campeche tiene una duración de 17 días. Este año comenzó el 21 de febrero con la tradición conocida como la quema del mal humor.

En la modernidad, el mal humor tiene nombre propio.

Lo llaman Juan Carnaval y, en esta ocasión, lo representa un joven universitario al que amarran de manos con una cuerda y lo arrastran para evitar que contagie de mal humor a los espectadores.

Las fiestas continúan con el desfile de las flores, un recorrido de carros deportivos adornados con flores de papel y diversos colores.

A bordo, van las reinas de las diferentes colonias (barrios) de la capital campechana, así como los reyes del carnaval.

En esta gran fiesta de los campechanos participan personas de todas las edades, familias al completo e incluso gente con discapacidad.

Ello debido a que también participan instituciones civiles y académicas de toda índole, que permiten que desde los más pequeños a los más mayores disfruten del festejo.

A 500 metros de donde concluye el desfile de las flores se colocan las reinas del carnaval.

Son bellas damas que erguidas portan sus condecoraciones en una pasarela donde desfilan sus coronas y cetros, que brillan y acompañan con ostentosos vestidos de gala.

El carnaval incluso contempla un desfile dedicado a los niños, muy popular -aunque a veces también participan los adultos- que recorren las calles con sus disfraces alusivos.

Otra de las celebraciones más populares se realiza el último sábado, cuando alrededor de 20.000 asistentes llenan tres kilómetros del malecón de Campeche solo para admirar los carros alegóricos y los disfraces de los participantes a la comparsa, que interactúan con el espectador mediante el baile.

Y en el último domingo, decenas de carros iluminados desfilan en la llamada Ronda Naval del carnaval, uno de sus últimos grandes festejos.

El carnaval de Campeche se diferencia con los demás festejos de México en que todos los asistentes acuden con el atuendo típico de los campechanos.

De esta manera, el hombre va de pantalón negro y filipina blanca, mientras que en la cintura lleva un lienzo rojo con un paliacate (pañuelo) colgado.

Asimismo, las mujeres llevan una falda de colores vivos y peineta española, blusa bordada con figuras alusivas al estado, aretes y collares de color dorado. Finalmente, complementan el atuendo con un abanico elaborado por los artesanos de la región.

El último martes de carnaval lo ocupan para realizar lienzos humanos en la llamada “pintadera” en la que se congregan familias completas para realizar una especie de batalla de pintura.

Posteriormente entra el receso eucarístico, dando por concluido los festejos de este añejo carnaval.